miércoles, 5 de noviembre de 2014

Lágrimas de hierro.

Perdona que me ría vida mía, qué bien te sienta el traje de tristeza, 
ya sabes cuánto dura la alegría, y dime qué sabor tiene la pena. 

Tú sabes que lo bueno dura poco, tan poco que lo dulce se hace amargo, 
que la locura no es cosa de locos, ya sabes cómo besan otros labios. 

Ya viste amanecer en cama ajena, y atiende cómo se sacia un deseo, 
sabes que en las noches hay muchas hienas, que hablan y prometen en arameo. 

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