martes, 26 de noviembre de 2013

''El vuelo del Navegante''

En 1978, una oscura noche, el pequeño David, un niño de 12 años que juega cerca de su casa buscando a su hermano Jeff, se da un golpe y queda inconsciente. Ocho años, o apenas un instante después, David despierta, vuelve a su casa y se da cuenta de que su familia se ha mudado, y que él ha sido dado por desaparecido o por muerto. Más tarde David empieza a ser perseguido por la NASA, que dice que ha sido abducido.




Si ves la película ahora, podrás decir que es una chorrada, pero no fue hasta ahora cuando capté ese mensaje tan sutil que nos deja. Si la analizas bien tiene claves muy importantes :
La nave es la cámara de cristal en medio del cerebro. El navegante es el niño, el niño que todos hemos sido, limpios de corazón, sin malicia alguna, con ansias de volar, conocer el mundo y el más allá. El navegante da órdenes de comando a una esfera de luz... ¡la glándula pineal!, y ella sin analizar ejecuta sus decisiones. No existe el espacio-tiempo, sólo se  ES. La conversación que tienen el niño y la esfera es de absoluta y sincera amistad. No existe la duda, no existe el miedo.

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