viernes, 8 de noviembre de 2013

El don de la palabra

¡Qué importante son nuestros pensamientos y palabras!
Las usamos en todo momento y las soltamos casi sin pensar. La mitad de las veces no sabemos ni lo que estamos diciendo o decimos cosas y no prestamos atención a las palabras que usamos.
Nos enseñaron gramática para usarlas bien. Lo que es correcto en una época es incorrecto en otra y viceversa. Lo que antes se consideraba vulgar, ahora es común. Pero lo que la gramática no tiene en cuenta es el sentido de las palabras y lo que repercute en nuestra vida.
Hace poco vi una película. La tenía en casa con su envoltorio, muerta del polvo de la estantería. Llevaba ahí un año o dos. Me había venido con una colección de libros que, todo sea dicho, no empecé a leerlos hasta hace poco.
Yo, por conclusiones a mi vida, tengo mi esquema mental bastante definido. 
Es cierto que estos días he estado dudando. 
''Estas son mis conclusiones, las expongo y me las niegan''. ¿Por qué? ¿Dónde está el fallo? ¿Es mío? 
Rota por dentro, y eso es algo que no me permito, decidí ver la película y... bendita la hora en la que decidí hacerlo porque reafirmó de nuevo mis ideas, y ahora, basándome en el ejemplo de los libros e historias conmovedoras que he visto y presenciado , la negación externa a mis palabras jamás me derrumbará. En la seguridad se crea la fuerza.

Tenía una amiga con la que me identificaba en esa etapa en la que uno no sabe ni lo que es. Estábamos decepcionadas con el mundo. Lo que nos diferenciaba es que yo era optimista porque sabía cuáles eran las consecuencias del pesimista por experiencias propias. Ella era lo contrario. ¿Qué pasó? Conflicto de realidades. 
Ella decía: ''¿No ves que todo es una mierda y que por mucho que te esfuerces todo va a ser igual? Una mierda.''

Yo decidí afirmarme que el mundo es magia. Si quieres que sea una basura, será una basura. Si quieres que sea fruto de tu imaginación, será maravilloso. Que los problemas de mi vida los he atraído yo misma. Que si quieres ver cambio positivo ahí fuera debes comenzar por tu yo interior porque tu yo interior es la proyección de la película que estás viviendo.
Todo, absolutamente todo es real. Tanto lo positivo, lo negativo y lo neutro. Y no sólo eso. Lo más maravilloso del ser humano, y por ello mágico, es que podemos decidir en qué realidad apoyarnos. 

¿Y por qué esto de la palabra?
A mí nunca me enseñaron en la escuela que la elección de mis palabras tendrá que ver con las experiencias futuras que viviré. Nadie me dijo que mis pensamientos son creadores. Que lo que doy retorna a mí. 
Mi madre me enseñó algo, algo mágico. ''Trata a las personas como te gustaría que te tratasen a ti''. Esta es la primera ley que yo cree en mí. Una ley fundamental de vida que todos deberíamos aplicar.
Muchos dicen que es para generar sentimiento de culpa por lo que hemos hecho mal. Pues yo digo que, si lo has hecho mal, reflexiona y pide perdón. Es tan simple como eso. Yo he tenido que perdonarme a mí misma muchas veces por ser una completa ignorante. 
¿Por qué somos ignorantes? 
Pues no tiene nada que ver con la capacidad del individuo.
Tengo una hermana especial, lo que ustedes llamáis retrasada mental. Es una niña de 4 años eterna y, sin embargo, es la persona que más me ha enseñado.
¿Por qué es feliz si todo son limitaciones para ella? ¿Por qué tanta amabilidad en su cara cuando ha sido rechazada en la escuela? ¿Por qué se emociona al decirle gracias cuando comparte una golosina contigo?
Porque ella es amor. No necesita distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Actúa conforme a lo que la satisface a ella y a los demás.
¿Por qué llora cuando sale al parque y los niños se ríen de ella? ¿Por qué llora con los documentales de guerra? ¿Por qué cuando pongo el telediario coge el mando y cambia de canal? ¿Por qué se pone nerviosa y triste cuando escucha llorar al hijo del vecino? ¿Por qué chilla cuando yo discuto con mi madre? 
Porque sabe que algo estamos haciendo mal. Que nosotros, siendo ''capacitados'', estamos rompiendo su armonía.

Nuestra consciencia es importantísima. Podemos contribuir a la muerte del planeta o a su curación. ¿Seres destructivos o creadores? 
Podríamos también seguir como estamos. Mediocridad.  



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