domingo, 13 de octubre de 2013

El amor.

Lo que al ser humano nos diferencia del resto de las especies es pensar y sentir.

Antiguamente se reprimían los sentimientos. Era persona el que pensaba, el que se centraba en un tema y profundizaba dando el por qué a todas las dudas. Querían avanzar, buscar el sentido. Actualmente nos encontramos en medio de dos frentes. Los que siguen como antes, pensando y teorizando para investigar pero siguen sin sentir, y los que han decidido dejar de pensar para sentir porque os habéis dado cuenta que sentir también es fundamental.

Sigan pensando, es otra capacidad. Equilibrio de los dos puntos.

Hay una cosa muy importante y es el amor. Para mí el amor no es un sentimiento, es una energía. Estamos hechos de amor. Por eso se dice que el verdadero amor es el incondicional. Es una energía. Querer no es amor. Querer es decirle a alguien eres mío y por eso no haces esto. Querer es intentar poseer. Es un sentimiento. El odio no es lo contrario de amor. Odio no es una energía. Odio viene de algo, de inconformidad, de decepción. Son una serie de estados que desencadenan uno más grave. La base es el amor. El odio no es una energía pero sí es el enemigo del amor. El sentimiento más negativo. Por eso se dice que lo positivo triunfa sobre lo negativo. Porque lo negativo no nace de por sí solo, necesita de energía. El amor no viene de nada, el amor simplemente está. Y ante una energía ni la razón ni los sentimientos tienen poder.

Por eso hay locos. Los trastornados mentales no son personas que no funcionan bien, son personas enfermas porque la sociedad los ha enfermado, les han reprimido el sentimiento base. Los han vuelto seres negativos. Seres odiosos. Los locos son personas que han sido capaces de pensar y sentir a la vez. Todos sabemos las respuestas, estamos formados de la misma esencia. Estamos conectados. Somos amor.

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