lunes, 16 de septiembre de 2013

Conversaciones.

[...]
 Empezó a hablar conmigo. Boberías, quise pensar, pero me trababa la forma con la que clavaba su mirada en mis ojos. 
Se puso a adivinar cosas. Me dijo:
-tú escribes, eres música, eres sensible, humilde... Ya no estás escribiendo, ya no estás cantando como lo hacías antes. ¿Qué te pasa Sofi? 
Mi mente se nubló. 
-Eres una persona limpia, pura y transparente, y eso no te ha traído más que problemas. Eres una persona que transmite. Tienes algo y la gente se da cuenta. Saben que eres diferente y como vivimos en un mundo de víboras, se han dedicado a hundirte porque quieren eso, ver mal a los demás. Eres una niña mujer, siempre lo fuiste. De pequeña te sentías ridícula jugando con los niños, por eso preferías no relacionarte. Tienes unas altas capacidades y los niños son crueles... Tuviste que soportar insultos, burlas y atropellos psicológicos y físicos. Veo algún ser cercano con algún problema, y te solían hacer sentir mal con malos comentarios hacia esa persona... la gente es mala, no les hagas caso y siéntete orgullosa de ayudar a un ser que lo necesita, ellos no lo harían. Tu familia es caos, con ellos nunca podrás contar, y en casa parece que las cosas van mejor, pero hay daños pasados que quedan por cicatrizar... o tal vez no sea necesario, cada día eres más fuerte. Has pasado por cosas horribles que no voy a tocar, ya sabes de qué te hablo. Cuando creías que tenías amigos te han dado la puñalada. Este año te lo creíste... ¿sigue esa gente en tu vida? (No) Mejor que no estén, no te merecen. Esos... ¡basura!  Mira a tu alrededor... ¿quién de esas y esos están teniendo ahora una conversación decente, en un lugar como este y con una persona que sabe?... Diiiiiime (No lo sé) Ninguna. Están desnutriendo sus cerebros. No, no hay amigos, no hay nada. ¿Un consejo? Desconfía. ¿Y esas putas migrañas? Es normal que las tengas. Estás bloqueada, sobrecargada, en tensión continua. ¿Por qué un año sin hacer nada? (Me quedé callada y más que hundida. Quise decir algo...) Tienes depresión. Te han condicionado y lo has permitido. (Y es cierto. La situación generó en mí una frustración horrorosa y unas ganas de desaparecer increíbles, lo cual fue el motivo perfecto para darme por vencida y sentirme incapaz de todo. Excusas, supongo. Ahora me arrepiento).
Tú eres una persona brillante y sabia. Eres éxito. Eres sabiduría. Deja toda esa mierda, esa basura, bárrela de una puñetera vez, ¡ya! Es hora de renacer, de resurgir y tienes poder. Eres tan buena... Hasta ahora has estado sola pero ahora tienes a alguien, aunque ni tú ni ese individuo seáis conscientes de ello aún. Te dará toda esa fuerza y seguridad que necesitas para llegar a lo que quieres. ¿O no es cierto? (Creo que sí... creo) Pues todavía queda.
¿Te he leído la mano? (No...) Bueno, hoy no toca. Lo que sí te puedo decir es que de esta mierda vas a salir. Ojalá pudieras contar con una infancia bonita pero no pasa nada, tu futuro va a ser lo que tú quieres que sea y estás comenzando a jugar un buen partido. 
Te diré una cosa. Por muy ilusionada y por mucho proyecto de futuro que tengas con alguien, no creas en un siempre, la vida da muchas vueltas y tú estás cambiando. A lo mejor llegarás al punto de que no te llene y necesites de otra persona, pero esas cosas pasan. Sé que ahora estás pensando que tus ideologías y creencias pueden variar con el tiempo, con la madurez y la experiencia, pero tus sentimientos no, que estás segura de ellos. Has de saber que va todo ligado, que todo cuenta. Razón y mente. Estabilidad. 
Se quedó callada y luego siguió.
[...]





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