domingo, 12 de mayo de 2013

Recibo del exterior, transmito desde el interior.

La inspiración muchas veces llega como una canalización. Es inconsciente y nada especial. Creo que lo hace todo el mundo. Según sea la intención, canalizo una energía u otra. Por eso para, en mi opinión, la mejor canalización es la que es para mí sola, cuando me aporta información relevante para mi vida.. 
Lo guay es hacerlo sin ningún interés porque cuando haces algo, sea cual sea el interés, interfiere. 
Si quieres hacer una canción pero el interés es económico, vas a cantar algo que pueda gustar a los demás, así que estás renunciando ya de primeras a que te pueda gustar a ti. Es egoísmo porque lo haces para satisfacer a tu ego, pensando en tu beneficio, que es obtenido restando al de los demás... No es por amor porque está condicionado. Esperas obtener algo a cambio, sea dinero, material, deseo de reconocimiento, fama o admiración... Es no transmitir lo que realmente sientes, sino enmascararlo para que parezca otra cosa y no te puedan juzgar.

Vivimos con el miedo a que nos juzguen. Yo pienso que el miedo real no es que nos juzguen otras personas, sino juzgarnos nosotros mismos.. Y así sucede. Los demás lo que hacen es reflejarnos y proyectarnos nuestro miedos, juzgándonos y etiquetándonos. Lo que debemos comprender es que toda etiqueta es simplemente un punto de vista. ¿Por qué tener miedo a que los demás expresen su visión de nosotros? ¿Y qué si la visión del otro es totalmente diferente a la nuestra? 

Aceptar y respetar la visión de los demás no es, ni mucho menos, creer en ella. Ni mi forma de ver las cosas es más ni menos correcta que la de los demás. Es simplemente mi realidad, mi razón interior. 


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