martes, 9 de abril de 2013

Mi mayor regalo, tu gratitud.

El título de esta entrada no viene en vano, Sophia. Podría decirte 'gracias' por un millar de cosas.
Gracias por, hace justamente un año, darme la oportunidad de conocerte, de llegar a conocer a alguien como tú.
Y sí, solamente un año... ¡Pero qué año! Con el transcurro de los días, semanas, meses, con el transcurro de los problemas, los contratiempos, las enemistades,... Nos hemos hecho fuertes. 
Y digo 'nos' porque a día de hoy no me imagino una realidad en la que no estuvieras.
Ayer dijiste algo que se me quedó grabado: "Ella es mi mejor amiga y las dos estábamos en el mismo instituto, y tuve que irme de allí para conocerla". Qué gran verdad, y qué gran acierto. 
Gracias por estar ahí. Siempre. Sin excusas. Y bueno, lo mío todavía lo entiendo, soy tu mejor amiga, sería raro que una mejor amiga no estuviera ahí cuando se la necesitara. Lo que verdaderamente te otorga el mérito, es que estás ahí con cualquiera que te necesite, incluso si te ha traicionado, si te ha hecho daño, si te ha mentido,... Estarás ahí. Porque está en tu naturaleza ser bondadosa. Estás hecha para los demás, y eso es algo, Sophia, increíblemente valioso. 
No queda mucho más que decirte que no te haya ido diciendo a lo largo de estos últimos meses, la verdad.
Sabes que eres pura de sentimientos, incluso llegas a ser transparente comparado con el resto de personas que por naturaleza son turbias. Y por eso mismo eres blanco de envidias ciegas e hirientes. 
Pero eso no ha de importarte, porque no debes malgastar ni un segundo de tu tiempo, pensamientos y amor, con ellos.
19 ya. 19 años amiga mía, muchísimas felicidades. Disfrútalos, y que estos diecinueve años sean la cuna de todo el cariño, amor y felicidad que te mereces, y que yo esté a tu lado para poder disfrutarlos contigo.

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