martes, 9 de abril de 2013

Madurez.

Me paro a pensar en mi yo pasado. En esa niña que creía tener la razón cuando actuaba. En su inocencia al pensar. En creer que por ser buena todos lo serían con ella. Pienso también en cómo afrontaba las situaciones. La forma con la que contemplaba la vida. La superficialidad con que veía las cosas. La importancia que tenía lo material. La envidia y la rabia. Las ansias de destacar. El egoísmo. La falsedad inconsciente... ¿Por qué? Porque estaba cerrada al Mundo.
Es sorprendente lo que cambia una persona. Es sorprendente lo que eres pero más sorprende lo que puedes llegar a ser. Me sorprende lo que he madurado.
He conocido muchas personas que convierten sus problemas en caos por la visión negativa con que los ven. Si al problema lo llamas enseñanza, la visión es otra. Una simple palabra cambia el concepto.
¿Por qué teme la gente de sus enseñanzas de vida? ¿Por qué teme la gente a aprender, a crecer, a madurar? ¡Por qué huis de algo tan bello!
Hoy por hoy me siento orgullosa de haber aprendido. Todas esas circunstancias por las que he tenido que luchar, costara mucho o costara poco, me han ayudado a crecer como persona.
Gracias a la vida.

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