sábado, 13 de octubre de 2012

La otra copa del brindis.

Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia sin traciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales, un brindis

Es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo de decirse
qué sencillo!!
y tambien : no importa que el fruto sea una oscura maleza.

La manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre sin culpa ni disculpa.

Él se sintió optimista, nutrido, renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice del musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin Dios y no importaba,
a demostrar la anécdota
a componer la euforia
a recoger su parte del botín

Mas...su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis

Y de nuevo se dijo
que sencillo !!
pero ahora lamentó que el futuro
fuera oscura maleza.

Sólo, entonces, pensó en ella....eligiéndola
y sin dolor...
sin desesperaciones,
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras noches a necesitarla.


MARIO BENEDETTI

No hay comentarios:

Publicar un comentario