martes, 4 de septiembre de 2012

Tengo un pequeño libro negro con mis poemas escritos. Tengo una bolsa con un cepillo de dientes y un peine dentro. Cuando soy un buen perro, algunas veces, me echan un hueso dentro. Tengo gomas elásticas sujetándome los zapatos. Tengo tristeza por esas manos hinchadas. Tengo trece canales de mierda para escoger en el televisor. Tengo luz eléctrica. Y tengo una segunda visión. Tengo sorprendentes poderes de observación. Y así es como sé cuando trato de contactar contigo por teléfono. Que no habrá nadie en casa. Tengo la obligación permanente de Hendrix. Y el inevitable ojo de aguja arde delante de mi camisa de satén favorita. Tengo manchas de nicotina en mis dedos. Tengo una cuchara de plata en una cadena. Tengo un soberbio piano para colocar mis restos mortales. Tengo salvajes ojos penetrantes. Tengo un fuerte deseo de volar. Pero no tengo a dónde volar. Y tengo mis raices marchitas.

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