domingo, 9 de septiembre de 2012

A un amor que tal vez nunca lo sepa.

Mirando por la puerta veo la lluvia caer sobre los dolientes de un funeral. Desfilando en una estela de relaciones tristes mientras sus zapatos se llenan de agua y, tal vez soy demasiado joven para evitar que el buen amor se dañe, pero esta noche estás en mi mente, así que nunca se sabe.
Descompuesta y hambrienta de tu amor sin forma de alimentarlo ¿dónde estás esta noche? Sabes lo mucho que lo necesito. Soy demasiado joven para aguantar y demasiado vieja para liberarme y correr.
A veces un hombre se deja llevar cuando siente que debería estar divirtiéndose y demasiado ciego para ver el daño que ha hecho. A veces un hombre debe despertar para descubrir que en realidad no tiene a nadie.
Así que esperaré por ti ... y me quemaré ¿alguna vez veré tu dulce regreso?... o, ¿alguna vez aprenderé?... Debiste haber venido porque nunca es demasiado tarde.
Sola está la habitación, la cama está hecha y la ventana abierta deja entrar la lluvia. Ardiendo en el rincón está la única que sueña tenerte consigo. Mi cuerpo gira y anhela un sueño que nunca llegará.
Nunca es el final, mi reino por un beso sobre su hombro, todas mis riquezas por sus sonrisas cuando en sueños dormía tan suave sobre él, toda mi sangre por la dulzura de su risa, él es la lágrima que cuelga en mi alma para siempre.

Soy demasiado sorda, tonta y ciega, pero te seguiré esperando porque nunca es demasiado tarde. 

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