sábado, 10 de marzo de 2012

Al principio fue la palabra esa energía que guía tu voz si hablas igual que un arma que se activa entre tus labios alejándote del lodo y de ese ahogo solitario. Somos puzzles incompletos, esqueletos vagando histéricos, mientras nuestro silencio se expande y hiere así el aspecto, muere triste y famélico viendo que nada cambia, que la rabia duerme tras la traquea siempre anclada en ese miedo que provoca arcadas pensando tanto, diciendo nada, sintiendo cada mirada minada por la costumbre seca con la escasés  por la sed de deseos que no se cumplen. Abre tu conciencia y mira en las paredes, dirán que puedes ser tu mismo sin fijarte en otro seres, y ser viento entre desiertos de cemento, sabiendo que quien te rodea ya no te moldea haciendo que todos crean cuando vean que luchas por lo que quieres.Tú dices, tú haces, tú creces, tú sientes porque eres la prueba de que existes con un grito eterno, la voz que nace y te hace atravezar el tiempo, la escencia que te diferencia y te hace brillar, el arma que une metas y recuerdos.
Demasiado cielo para tan pocas alas, demasiado tiempo a solas, demasiadas balas para esquivarlas todas. Demasiada oscuridad para moverte, demasiada vida, para hecharla a suertes con la muerte. Por eso actúa y convierte en cierto lo imposible. Te atan a acontecimientos pero el pensamiento es libre, capaz de liquidar al lado oscuro que te absorbe ese enorme ser deforme que habita entre el caos y el orden que marchita tu interior y lo revuelve entre marmitas de sigilos donde sentimientos hierven, no más silencio si nos queman, no más ojos hacia el suelo que envenenan, no más penas de aguas negras en tu venas que ciegan cada mañana. Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo, sé ese rayo que cayó y que retumbó en lo más profundo. Juntos tú y tu voz como una luz incandescente, juntos tú y tu voz cuando nadie te defiende, cuando el resto no comprende que eres especial y que no caes en la espiral superficial que arrastra a otros cual de aquellos rostros no echará a perder su vida. Gírate y mira, tantos se ahogan y no respiran, oscilan en precipicios de edificios y ven que la inercia y el vicio les dejó tan lejos del edén, pero quien tiene la fórmula y desata la trémula red de esa tarántula de la que nadie escapa. Así que saca de una vez por todas tu pasiones, tu furia pasa a la acción arrinconando a la penuria. Y recuerda que cada emoción muere. Cuando se esconde tú luchas, tú vuelas, tú sabes, tú puedes. Tu nombre es la prueba de que existes. Con un grito eterno la voz que nace y te hace atravezar el tiempo, la esencia que te diferencia y te hace brillar, el arma que une metas y recuerdos. Tú tienes el más grande poder que nos fue dado, la palabra que libera afectos encadenados. El don de poder ser alguien dentro de un silencio enfermo que te atrapa para hacer de ti su siervo.

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