viernes, 13 de enero de 2012

Tú existes

Yo solía quejarme todo el día y mi frase preferida era: ¡La vida es una mierda! 
Las ciudades son grises y tristes, la gente está siempre muy ocupada, estresada. Todo lo rige el dinero y si no tienes ¿qué? Te mueres de hambre. Y todo se convierte en un ciclo, trabajar para ganar dinero que te da de comer, comer para vivir y tener fuerza para trabajar y así seguir ganando dinero. ¿Y dónde está el respeto? ¿Y la educación? ¿Dónde se han quedado las sonrisas espontáneas? ¡En casa! El mundo se olvida su sonrisa en casa y todos salen con sus caras de vacío existencial, de cabreo y asco. Y te tratan mal y se la suda porque están ocupados pensando en otras cosas, pero ¡pobrecitos, tienes que entenderlos! Tienen una vida "muy dura". Sí, y a los demás que les den. 
Por si fuera poco, los coches hacen demasiado ruido y contaminan y eso hace que la gente esté de peor humor y la calle sea todavía más gris. 
Los humanos somos tan vulgares, tan mediocres. Dormimos mal, comemos peor y vivimos de puta pena, ¿para qué? Para morirte de viejo, con una pensión de mierda teniendo la sensación de que la vida se te ha escapado trabajando para nada. 
Pero luego, te paras a pensar por un instante más allá de tus narices y te das cuenta de que eres uno de ellos y no quieres, no lo aceptas porque tú no eres así, tú tienes algo. O no. Lo ves todo negro, todo tan sucio que te dan arcadas de mirar tu vida y quieres morirte.
Y un día te preguntas ¿entonces por qué cojones sigo viviendo? 
- ¡PORQUE TÚ EXISTES! Y estás aquí conmigo.
Ahí estaba la respuesta, tan clara, tan bonita como la luz del atardecer que nunca te paras a mirar pero que tanto te gustaría poseer. Y así es como me di cuenta de que valía la pena vivir y regalarte los versos que no sabré recitar, pero que siento aquí dentro, justo en el centro de mi corazón.

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