viernes, 27 de enero de 2012

Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo de después son los despojos que embalsaman el humo de los sueños, el sístole, los teléfonos que hablan con los ojos. El sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a la hoguera los despojos.
Lo peor del amor es cuando pasa... Cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos.

Joaquín Sabina

No hay comentarios:

Publicar un comentario