viernes, 28 de octubre de 2011

Rabia

Rabia.
Siento rabia.
Me dicen que es debido a la edad, a que soy adolescente y no sé qué me sucede. Me dicen que ésta es la mejor parte de la vida, y que un día, pese a todo, la recordaré con mucho cariño. Me dicen que lo malo de la adolescencia es que pasa muy rápido, y que no te enteras de que ha pasado hasta que..., pues eso, hasta que ha pasado y entonces la echas de menos.
Vale, pues qué bien.
Quiero decir que me importa un pimiento todo ese rollo. A mí me duele aquí y ahora, y lo que venga mañana..., vendrá mañana. A lo peor se me acaba la adolescencia y el día anterior me pilla un coche y adiós. O sea que la promesa de un mañana mejor y lleno de buenos recuerdos me resbala, me importa un maldito pimiento. Estoy harta de mi adolescencia. Harta de sentirme mal y no saber por qué. Harta de tener ganas de llorar, y de gritar, y de amar y de muchas cosas más, sin saber de dónde vienen o adónde van, como si mi cabeza tuviera un agujero negro por el que se me escapara la energía.
¿A quién se le ocurriría esa palabra? ¡porque mira que es estúpida! ¡A-do-les-cen-cia! Suena como Disneylandia, pero en siniestro. Puro camuflaje. La odio
Sé que me afecta. Sé que siento rabia. Eso es lo que sé, lo que cuenta y lo único que me importa. Una rabia fuerte que me ahoga, que me domina, que me hace estar así, con esa cara, y esa pose, duele demasiado. Así que no puede serlo.
Y eso de que pasa rápido... A mí me parece que llevo una eternidad anclada aquí, sin moverme, quieta. Cada día, cada semana, cada mes. Los fines de semana se pasan en un abrir y cerrar de ojos, pero de Lunes a Viernes el tiempo se mueve muy despacio. Los veranos son un soplo, el resto es letargo. Estudiar, las broncas diarias, los malos rollos, el "a ver qué harás mañana", "estudia, estudia, estudiaaaaa"... Todo está en contra. ¿Y qué es todo? Pues todo. Eso es todo: TODO.
¿Y qué sucede con lo que me gusta a mí? A MÍ. No a ellos. a mí. Qué pasa si yo quiero vivir, escribir, cantar, viajar, amar, ser amada... Quiero el mundo, y lo quiero ahora. Nada de esperar. "Hay que sufrir y trabajar para ganártelo", "Cada cosa a su tiempo", "Ahora te toca callar y prepararte para el mañana, cuando seas mayor de edad ya harás lo que quieras". A mí es que esas frases hechas me la traen floja. Eso y la solemnidad de los mayores es que... Ellos también me dan rabia. Es que... bueno, no sé si me explico. Supongo que no. Si supiera explicarlo sería más fácil. Pero sé lo que siento y punto.
Y me siento sola, rabiosa y encendida.

(Recomiendo este libro)

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