domingo, 26 de junio de 2011

By Adry Mechas Rubias :]

Cada día toca lo mismo de siempre, abrir los ojos y hacer las tareas, actividades y demás acciones cotidianas, entre una y otra se piensa, durante la acción, se piensa, cuando sobra tiempo.. se piensa también. Y es que pensar es inevitable, imaginar sucesos, planificar objetivos, idealizar momentos, dudar, sospechar, valorar, razonar.. todo eso conlleva a pensar. 
Y es que pensar mucho puede hacer daño, terminas cuestionándotelo todo, desde lo más complejo a lo más simple, todo lo pones en duda, todo lo quieres organizar, idear, gestionar.. pero muchas veces no sale ese plan.Pero otras veces no pensamos en planes sino en cómo interpretar situaciones, conductas, reacciones, valoraciones.. llegando al punto de pensar en lo que piensa esa persona de ti (¿me quiere?¿la quiero?¿le parecí idiota?¿soy idiota?) y llegando al borde del desquicio, de la renuncia, al "paso ya de todo", pues las neuronas, fieles y útiles, llevan al borde de la intoxicación del pensamiento, se llena de mugre el sentimiento, llegando a insensibilizarse, volviéndote como una piedra, inerte, dura, sin sentimientos, sin daños, que pasa por la vida sin pena ni gloria.Y es que, pensarlo todo puede destruir la confianza, quita la magia al momento, a lo irracional, a la improvisación.. se estropea el momento porque ya estaba calculado y previsto, no está el "factor sorpresa" de un: "oh, no me lo esperaba".

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